viernes, 16 de abril de 2010

EL KARMA A LA LUZ DE LA ASTROLOGÍA VEDICA





INTRODUCCION

  El significado etimológico de Karma es acción, donde el prefijo "Ka" expresa el deseo subyacente en la misma. Toda acción tendrá, tarde o temprano, una reacción análoga pero de sentido contrario. Por ello, en primer instancia, cuando se alude al Karma es para referirse a la “Ley de Causa y Efecto" entre el individuo y su medio circunstancial; con acciones y decires en el campo de la experiencia mundana, lo cual será juzgado por la comunidad de la que forma parte.

  Los movimientos conductales humanos obedecen a las mismas reglas que gobiernan la magnitud de las ondas en el agua y en el éter. Si un actor ha rozado el borde de un lago o impresiona un cohesor mediante vibraciones más o menos cortas, su Ser cuya causa es, recibirá tarde o temprano el choque de retorno. Toda actividad, en términos de eternidad, tiende a producir sus efectos con inmediatez.....

  No obstante, amerita destacarse que hay acciones que no generan Karma. Se trata de aquellos hechos que se efectúan sin intención ni deseo posesivo alguno. Un acto espontáneo, un acto fallido, una gesticulación involuntaria; inclusive en el saludo cotidiano.

  Sin embargo, conforme lo establecido por los Rishis de los tiempos védicos, este comportamiento es evaluado, en eterna simultaneidad, principalmente por las inmanentes entidades divinas cuya cualificación las habilita para juzgar el Karma asentado en los intemporales Registros Akáshicos, según precisas sentencias.


CLASIFICACIONES POSIBLES DEL KARMA

  Tres son los pilares que se ponen en juego para la generación de Karma: deseo, acción y pensamiento. Estos son "los tres hilos de la cuerda del Destino", ya que guardan analogía con las tres Gunas: Tamas, Rajas y Sattwa presentes, una y otra vez, en varios pasajes de los Upanishads, así como en el fino tratado Viveka Suda Mani de Sankara.

  En la Astrología Védica a dichas Gunas las encontramos plasmadas cualitativamente en los signos fijos, cardinales y mutables como modalidades posibles de la impronta planetaria. Ya en el campo de la experiencia humana a los efectos de evaluar el Karma, si bien éste se encuentra simbólicamente representado por la Rasi Chakra como un todo, debemos concentrarnos en el estudio del triángulo conformado por las casas I (Rajas), V (Tamas) y IX (Sattwa).

  Antes de entrar de lleno en las diversas faces de maduración, y activación karmica, amerita ser señalado que en analogía a las tres Gunas puede llevarse a cabo una clasificación posible de la naturaleza del karma personal con relación al karma colectivo, pudiendo la casuística ser enmarcada dentro de tres tipologías:

  1. Tamas-Karma: Apego y/o aversión sensorial.
  2. Rajas-Karma: Apego y/o aversión pasional.
  3. Sattwa-Karma: Apego y/o aversión intelectual.

  El Tamas-Karma se distingue por un intenso deseo de posesión y cristalización física, donde predomina la inercia. Cuando este impulso adquiere desmesura se exterioriza como: hedonismo, apego a la imagen y cultivo del físico, acoso sensorial, exhibicionismo, fobia a la pobreza, discriminación racial y económica, regodeo sexual, sueño excesivo, terquedad y todo tipo de dolencias físicas.

  El Rajas-Karma es tipificado por conductas asociadas a una fuerte dosis pasional, donde predomina la actividad. Cuando esta adquiere desmesura nos encontramos con: apasionamiento, ansiedad, obsesión, sometimiento o dependencia afectiva, acoso y violencia psíquica, ataques de pánico, intolerancia hacia los tiempos de los otros y todo tipo de dolencias psíquicas.

  El Sattwa-Karma, si bien ya posee en sí la semilla de la comprensión, y de una bondad razonada, no sólo por ello implica emancipación, y en esto último es donde radica la trampa en la que podemos caer quienes hemos tenido la posibilidad de cultivarnos intelectualmente. Puede verse su exteriorización en ideologías partidarias, filosofías racionalistas y materialistas, códigos y leyes, teorías, conocimiento y comprensión ilusorios, polémicas y deliberaciones, fobia al ignorante y discriminación intelectual.

  A los efectos de que la conciencia humana, en su estado ordinario, pueda llegar a captar la naturaleza e intensidad del Karma que gravita sobre una manifestación particular del alma los Maestros de India plantean la articulación de tres formas de densidad y cuatro niveles causales. Las tres formas de densidad nos indican la fijeza, ambivalencia y variabilidad del Karma:

  1. Dridha Karma: Fijo = invariable.
  2. Dridha-Adridha Karma: Fijo / no fijo = invariable / restaurable.
  3. Adridha Karma: No fijo = restaurable.

  El Dridha Karma es aquel que se cristaliza desde la matriz. Son las características heredadas cromosomas-memoria mediante o adquiridas durante el proceso de gestación, plasmadas desde la concepción, que dejan su huella en el plano físico y psíquico del no nato. En este sentido, el Dridha Karma comprende imposibilidades de libre desenvolvimiento por las limitaciones inherentes de los vehículos a través de los cuales las almas se manifiestan. Generalmente aquí el Tamas Karma es predominante.

  El Dridha-Adridha Karma es aquel en el cual el alma durante una manifestación particular ve la posibilidad de modificar, en cierta media y momento, determinados hechos y dolencias físicas que acontecen como consecuencia de un Karma negativo. En líneas generales aquí el Rajas-Karma suele predominar, ya que supone un intenso despliegue volitivo la restauración del mismo.

  El Adridha Karma es de todos el mas maleable de los Karmas ya que por la vía intelectual el alma, como resultado de un claro discernimiento mental, accede al conocimiento y la comprensión necesarias para transmutar aspectos nocivos presentes en el Karma actual. Lo predominante aquí será el Sattwa-Karma.

  Adicionalmente a estas clasificaciones emparentadas al predominio de alguna de las tres Gunas, o cualidades de la naturaleza, se presentan cuatro niveles causales en el tiempo:

  1. Sanchita Karma - Acumulado.
  2. Prarabdha Karma - Activo.
  3. Kriyaman Karma - Presente.
  4. Agami Karma - Venidero.

  Sanchita Karma (Karma Acumulado): Si la suma de nuestras pasadas acciones se acumula, y la manifestación de sus efectos es diferida, suele ser porque emitimos continuamente causas antagónicas. A cada instante, sin tener cabal conciencia de ello, gestamos causas que retrasan los efectos retributivos de nuestros pasados actos. Nuestros deseos son tan contradictorios que algunas acciones rara vez se armonizan en nosotros. En el curso de una existencia, en el plano físico, acumulamos multitud de causas cuyos efectos no pueden manifestarse. Estas causas "latentes", que nunca mueren formalmente, configuran el Sanchita Karma o karma acumulado. Este nivel causal, carente de circunstancias terrestres adecuadas, suele ser transportado de una manifestación temporal a otra en la secuencia transmigracional del alma, ya que puede germinar bajo las condiciones requeridas, luego de permanecer oculto, del mismo modo que las semillas halladas en los milenarios sarcófagos del antiguo Egipto.

  Prarabdha Karma (Karma Activo): Por otra parte, los efectos que se reflejan actualmente en nuestro carácter, en el diseño general de nuestro determinismo, en las circunstancias de vida que responden a nuestro llamado interior, adquieren su color de karma activo o maduro. Esta porción del karma, atavismos étnicos, nacionales y genealógicos mediante, representan el destino que delinea y orienta nuestro presente. Es el fatum medieval, la ananké o triple moira que, en un contexto espacio-temporal definido emerge, en la actual encarnación, como devenir actualizado de una parte del Sanchita Karma o karma acumulado. Esto se encuentra plasmado simbólicamente en la Rasi Chakra (rueda de signos).

  Kriyaman Karma (Karma Naciente): Es el campo en el cual el individuo puede mejorar o malograr su devenir. Aquí el actor se dirime entre la posibilidad de modificar su realidad existencial, o seguir la línea de menor resistencia, perpetuando las tendencias con las que arriba a la presente manifestación temporal, conforme el karma activo que lo tipifica socialmente como persona. En esta limitada área, podemos afirmar que se dispone de una relativa libertad de acción. Este karma representa la potencia creadora del hombre dado que, desapego mediante, se plantea la posibilidad de un recto obrar (dharma), orientado hacia un propó-sito en armonía con su naturaleza primordial. El Kriyaman Karma o karma naciente surge como la retribución de su actual, así llamado en occidente, libre albedrío; modelando de este modo la configuración del Agami Karma o karma venidero.

  Agami Karma (Karma Venidero): Finalmente, nos enfrentamos ante el nuevo karma que tejen nuestras presentes actividades: el karma venidero. Según sea o no compatible con nuestra vida actual se adicionará a alguna de las dos primeras categorías, incrementándose una u otra. Si el alma encarnada persiste en los errores de pasadas manifestaciones, el karma generado por ello en este dominio podrá reforzar el Prarabdha Karma o karma activo. En el peor de los casos, a su vez, de generarse nuevo karma, éste se adicionará al Sanchita Karma o karma acumulado, con lo cual se incrementarán en cantidad e intensidad experiencial sus futuros ciclos de nacimientos y muertes. Debido a ello podrán desatarse en una misma encarnación consecuencias de diversa data y magnitud.

  La natural emancipación de las secuelas kármicas se da espontáneamente cuando cesa el apego y la aversión, ya que es posible trascender el Karma por el desapego a los resultados de las acciones, sean éstas físicas, emocionales o intelectuales, en plena conciencia de que el principio espiritual mora tras la ilusoria diversidad de la manifestación temporal en la que se ven involucradas todas las entidades vivientes. Cuando esto se produce entonces nos encontramos ante el Dharma, que bien puede ser entendido como la antítesis del Karma.

  Y finalmente, contestando a las filosofías mas románticas, podemos afirmar que: Si bien podemos ser "libres" para crear determinadas condiciones exteriores, en realidad los resultados obtenidos, o no, los permite, o no, el determinismo que le corresponde a cada individuo. Todo depende del Karma individual; el de la presente manifestación, como así también: las anteriores manifestaciones temporales del alma.


Bibliografía:
"Metafísica del Yoga" - Maryse Choisy
"Light on Life - An introduction to the astrology of India" - Hart Defouw & Robert Svoboda
"El destino en la palma de la mano" - Ghanshyam Singh Birla.
"Astrología Védica" - Ronnie Gale Dreyer.



© 2010 Arq. Pablo M. Mauro

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